La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que afecta la forma en que una persona piensa, siente y se comporta, es como si hubieran perdido el contacto con la realidad, lo que puede ser angustioso para ellos, sus familiares y amigos.

Sin embargo, existen tratamientos eficaces que pueden hacer que las personas puedan continuar con sus estudios, su trabajo y hasta lograr su independencia y disfrutar de las relaciones personales.

Los síntomas de la esquizofrenia pueden ser diferentes entre una persona y otra, pero generalmente se dividen en tres categorías principales: psicóticos, negativos y cognitivos.

Varios factores pueden contribuir al riesgo de que una persona presente esquizofrenia, entre ellos:

Genética: en ocasiones la esquizofrenia es hereditaria. Sin embargo, solo porque alguien en una familia tiene esquizofrenia, no significa que otros miembros de esta también la tendrán.

Ambiente: las investigaciones sugieren que una combinación de factores genéticos, aspectos del entorno y las experiencias de vida de una persona pueden desempeñar una función en el desarrollo de la esquizofrenia.

Estructura y función del cerebro: hay investigaciones que muestran que es más probable que las personas con esquizofrenia tengan diferencias en el tamaño de ciertas áreas del cerebro y en las conexiones entre las áreas que lo conforman.


Artículo creado con información de nimh.nih.gov.